Jaurías de perros salvajes
destrozando a dentelladas el asfalto,
árboles socavando las aceras:
amasijos de metal tiemblan en alto.
En el fin del final de los finales,
en la última campana de la prórroga,
agarradas al telón que está cayendo
tensan el nudo que aguanta su soga.
Los polígonos, hambrientos de pastillas,
las oficinas, capitalizando escombros,
las chabolas, acomodadas en sus sillas,
viendo pasar el cadáver de los otros.
martes 7 de julio de 2009
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